Saltar al contenido
Adicciones

Adicciones Extrañas

adicciones extrañas o raras

La condición de seres humanos hace que tengamos características individuales, así como particulares son nuestros gustos, estos pueden ser muy diferentes entre las personas. Hay quienes pueden tener una curiosa manera de satisfacer sus necesidades, derivando en una Adicción Extraña.

Las personas que son adictas a sustancias o a realizar cosas fuera de lo común, pueden parecer muy extrañas e irracionales para muchos por su carácter inusual e impactante.

Existe por ejemplo un grupo que no puede despegarse del televisor, enganchados a sus programas o series favoritas, entre tanta variedad, están también las personas que prefieren pasar gran parte de su día en un gimnasio, varias de estas conductas podrían ser etiquetadas como adicciones extrañas.

¿Qué es una Adicción Extraña?

Este tipo de aficiones o apegos en muchos casos superan los límites de lo racional y terminan convirtiéndose en auténticas adicciones. Partiendo de su estricta definición, es el hábito que domina la voluntad de una persona, puede tratarse de la dependencia a una sustancia, una actividad o una relación.

Llegar a excesos traspasando las barreras normales de cualquier actividad nunca suele ser bueno, ya que pueden terminar convirtiéndose en obsesiones, y eso al final, puede ser perjudicial para la salud. En el mundo existen algunas adicciones que por lo extrañas que resultan cualquiera diría que no son reales.

La mente tiene mucho poder y en ocasiones no somos conscientes de ello. Aquí te dejamos algunos tipos de comportamiento que entrarían como auténticas adicciones extrañas y conductas desquiciantes.

Coleccionar muñecos

Ser amante a coleccionar muñecos no genera ningún inconveniente, pero cuando estos son tratados como si fueran niños de verdad y parte de la familia, teniendo la necesidad de sacarlos a la calle para que se distraigan, resulta sin duda una obsesión.

Comer cabello

Existen personas que les gusta arrancar su propio cabello y llevárselo a la boca para comerlo. Este hábito se denomina tricotilomanía, consiste en el recurrente e irresistible acto de arrancarse el propio cabello o los vellos de distintas zonas del cuerpo. Se activa con el estrés.

Comer goma espuma de sofá y almohadas

Hay rarezas de todo tipo, aunque usted no lo crea. Muchas personas disfrutan comiendo la goma espuma de las almohadas y sofás, su olor y textura les producen esas ganas incontrolables de meterlas en la boca masticarlas y tragarlas. Llegan a hacer gastos importantes solo para percibir esa sensación.

Comer cenizas

Esta práctica tan poco corriente, consiste en comer cualquier tipo de cenizas, considerando que se trata de una sustancia nociva. Resulta perjudicial para la salud, lo que denota un trastorno mental severo.

No poder vivir sin un secador

Siempre se ha dicho que en la variedad está el gusto, llegar a idolatrar un artefacto eléctrico resulta muy extraño, pero igual hay gente que siente pasión por su ordenador o su teléfono móvil. También hay personas que quieren a su secador de pelo como si fuera el objeto más valioso de su vida.

Tal es el grado de obsesión que puede ser tratado como si fuera un miembro más de la familia. Esta adicción también tiene sus consecuencias negativas, porque el constante contacto directo con el aire caliente que emite el secador puede provocar trastornos como quemaduras y ampollas en la piel.

Tener tanques de oxígeno a su disposición

Hay personas que siempre cuentan con un tanque de oxígeno, lo que ayuda a calmar los nervios y la ansiedad, sobre todo sucede en personas con una alta exposición al público, expositores, artistas cantantes, políticos, los hace sentirse más seguros y confiados.

Limpiarse los dientes descontroladamente

Esta es otra de las adicciones más limpias y raras que podrás conseguir. La obsesión por la higiene bucal y el pánico a sufrir caries, provoca la necesidad de lavarse los dientes a cada momento, las personas se perturban con la idea de tener los dientes blancos, llegando a sufrir el trastorno llamado blancorexia, una adicción que no ocasiona daños en la dentadura, pero que a largo plazo puede perjudicar a las encías.

Acudir a un gimnasio por muchas horas

En estos tiempos modernos es muy importante sentirse saludable y verse bien en todo momento. Las personas recurren al gimnasio para estar en forma y gozar de buena salud, muchos de ellos son aficionados a las pesas, el yoga, running spinning, entre otros.

Llega a ser tal la obsesión, que no hay día de la semana que pasen sin hacer ejercicio con una rutina que obliga a entrenar varias horas al día, además de llevar una dieta estricta, convirtiéndose esta adicción en un problema de vanidad y egocentrismo afectando a la persona y su entorno más cercano.

La ingesta de vidrio

Hoy en día existen todo tipo de dietas, desde las que te ayudan a adelgazar, hasta aquellas que contribuyen a que aumentes tu masa corporal y puedas tonificar tu cuerpo como deseas.

Lo que resulta insólito es que también exista una dieta a base de vidrios. Ciertas personas sufren de Hyalophagia, una adicción a ingerir todo tipo de vidrios, desde platos, vasos o copas de cristal, hasta bombillas o focos, evidentemente, se trata de una adicción muy peligrosa para el organismo, el cual no está preparado para digerir este tipo de sustancias.

Fervor por tomar el sol

El bronceado natural o artificial puede ser adictivo, pues existen personas que realmente llegan a obsesionarse con el color de su piel. La adicción puede basarse en el hecho de que cuando el cuerpo se expone a la luz ultravioleta (rayos UV) produce endorfinas, químicos del placer que libera el cerebro.

Cuando llega el verano, muchos aprovechan para broncear sus cuerpos en playas y piscinas, pero existen algunas personas que aprovechan cualquier rayo de sol los 365 días del año, debido a su obsesión por mantener unos cuerpos bronceados, una adicción que se conoce como Tanorexia.

Inyectarse tinta en la piel

La tinta en la piel causa adicción, según una encuesta realizada en 2012, uno de cada cinco adultos en Estados Unidos tiene un tatuaje. Muchas personas aseguran que no se puede tener solo un tatuaje, existen sujetos que ansían que su cuerpo libere las endorfinas, las cuales se producen en respuesta al dolor que produce la aguja. Hay gente que puede desear que el dolor físico los distraiga de algún sufrimiento emocional.

Ingerir salsa de tomate

Hay gente que le pone ketchup hasta a las golosinas, llegan al extremo de beberla sola, les proporciona un placer que no pueden describir.

El placer de comer jabón

El jabón y el detergente son dos productos muy necesarios para nuestra higiene. Sin embargo, hay individuos alrededor del mundo que les dan un uso bastante alejado del frecuente, pues sienten la necesidad de comerlos. Existen personajes que llegan a comerse al menos cinco pastillas de jabón semanales, siempre acompañadas de unos cuantos polvos de detergente, generalmente este particular trastorno se debe al estrés.

Afición por asistir a funerales

Definitivamente existen todo tipo de aficiones, pero esta es realmente extraña, la de acudir a funerales. Existen personas que buscan los obituarios o sintonizan la radio con la sola intención de averiguar quién falleció en su localidad y asistir a su funeral.

En el caso de que los medios de comunicación no le ofrezcan noticia alguna sobre defunciones, llegan hasta a tomarse la molestia de llamar a hospitales y empresas funerarias para obtener la información de alguna muerte, presentándose así al velatorio, aunque no conozcan al susodicho difunto.

Un trago de pintura

A algunos le agrada el olor a pintura fresca, son personas totalmente adictas a esta peculiar bebida, a pesar de que el sabor es fuerte pueden sentirla tibia, llegando a compararla con una adaptación un poco más espesa de la leche.

Comer papel higiénico

Se ha desarrollado la adicción de comer papel higiénico de manera compulsiva, para algunos esto es imposible de controlar, llegando hasta el punto de preferir comer papel antes que cualquier alimento nutritivo y saludable.

Beber esmalte de uñas

En este trastorno, beber esmalte de uñas podría ser una alternativa a cualquier otra bebida. Se genera la atracción por el olor que emiten este tipo de productos cosméticos, siendo totalmente perjudicial y contraproducente para la salud, debido a los compuestos con los que se elaboran los esmaltes. Este extraño comportamiento podría hasta causar la muerte.

Actuar como un bebé de por vida

Consiste en comportarse como un bebé, con la intención de evitar crecer para nunca envejecer. La persona sigue usando pañales, ropa de bebé y chupete, duermen en una cuna e incluso su dormitorio está decorado como un cuarto de niño. Estos individuos manifiestan que viven feliz de esta manera, aunque tienen cierta preocupación por su futuro.

Beber orina

Después de descubrir que hay personas que comen vidrio, cenizas o beben esmaltes, quizá beber orina sea lo menos extraño o poco perjudicial para la salud. Aunque usted no lo crea, existen variados casos en los que beben su propia orina, justificando que su consumo puede ser saludable, aunque esto no haya sido probado científicamente.

El Instituto Nacional del Abuso de Drogas define cualquier adicción como una enfermedad crónica del cerebro con recaídas, caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de sustancias, a pesar de las consecuencias nocivas. Todo esto puede causar graves problemas en el sistema nervioso por lo que debe ser tratado con especialistas.

También te puede interesar: